sábado, 9 de julio de 2011

lo mismo de siempre.

Y otra vez mas de lo mismo. No es la primera vez que me pasa, no creo que sea la ultima. Pero esta vez creo que ha sido diferente, muy diferente.
Cuando tengas ganas de llorar, cuando te arrepientas de haberlo hecho, acuérdate de cada momento a mi lado. De cada tarde, risa, foto, caricia, de cada momento malo, de cada promesa que juramos cumplir juntos. Ahora mis igual te arrepientes de haber pasado todo aquello, pero aunque ahora sea pasado, por un tiempo fue nuestro presente, y nuestro futuro soñado. Y si te arrepientes de haber sentido lo mismo que yo, de que no hubiera acabado antes, creo que no vale la pena todo esto que estoy escribiendo.
No voy a obligarte a que recuerdes todo, solo quiero que me prometas que a pesar de esta distancia no te vas a olvidar de mi. No quiero que finjas, que todo fue perfecto, porque no. No hay nada perfecto, eso no existe, solo quiero que lo aceptes tal y como fue, sino, no seria nuestra historia. Solo quiero demostrarte, lo jodidamente doloroso es para mi acordarme de todo, que lo típico es que amigos que ni si quiera sabias que estaban, te intenten animar haciendo un papelón de “ no te merece ” o de “ no estés mal. ” No quiero que me mires como si jamás hubiera pasado nada, como si no existiera nada entre nosotros.
Me siento gilipollas, por haber echado todo a perder por una tontería, porque ayer estábamos juntos de la mano por la calle mirando ropa en una tienda, estábamos pasando la tarde los dos solos, haciendo alguna tontería, estábamos hablando por teléfono, en un parque, estábamos los dos juntos. Y hoy, todo eso se a acabado, como quien dice que las palabras se las lleva el viento, pero todo eso no se quien se lo ha llevado. Ahora estoy sola frente al ordenador, mi madre y hermana en el salón, mi teléfono ya no suena ni por mensajes ni por llamadas, ya no me castigan por hablar contigo asta tarde, ya no salgo antes de casa por verte cinco minutos, me siento sola, jodidamente sola. Y es que es ver cualquier cosa, y acordarme de mi, cualquier cosa, mi móvil, el peluche que me regalaste cuando apenas nos conocíamos, esa camisera que me compraste cuando te fuiste de viaje, la foto de fondo de pantalla del ordenador.
Pero pese a todo, voy a intentar sonreír, porque tu hace ya varios meses, me lo pediste, que jamás dejara de sonreír, esta vez me he caído, todavía sigo en el suelo, mas abajo aun, pero aun así, aquí tengo la cabeza bien alta. Porque he dado todo lo que he tenido, y lo he perdido todo, ahora mismo no me queda nada. Aun así debo sentirme orgullosa de mi misma al igual que tu de ti mismo, porque un triste día de invierno, prometí a mi diario no volver a llorar por nada por el estilo, y cueste lo que me cueste, lo conseguiré.
Porque la tristeza de ahora, es parte de la felicidad del pasado.


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